viernes, febrero 10, 2006

Inmersión

Muchos hemos imaginado un juego donde se pudiera hacer cualquier cosa y en donde uno pudiera desarrollar un personaje a medida que juega para convertirlo en lo que uno deseara. Fable parte de esta premisa y la utiliza para crear un juego en donde uno puede convertirse en un héroe magnánimo o un villano despreciable.

La idea es buena. Pero despues de jugar Fable por un rato, a uno le queda la impresión de que el slogan del juego "For every choice a consequence" es solamente un elemento de publicidad.

El juego da lo que promete, en cierta forma. Uno puede tomar decisiones como matar a tu propia hermana ciega que tanto sufrió durante su vida (si, yo la maté) o perdonarle la vida al líder de los bandidos que te hubiera quitado la vida si no hubiera sido por la existencia de los save games (si, yo lo maté, y por si se lo preguntan: es algo malvado). Pero no esperen tener un personaje malvado que piensa que está en lo correcto a pesar de que la gente a su alrededor piense que es malvado... tampoco esperen un tratado de relativismo moral... las cosas malvadas lo son sin ningún tipo de ambigüedad y las cosas bondadosas también. Claro, para uno que esperaba tener la posibilidad de crear un personaje con cierta profundidad psicológica y no una mera caricatura esto es una decepción como pocas. Que la primera opción malvada que te dan en el juego sea romper un barril es un balde de agua fría.

Pero sigamos con los problemas del juego. Recientemente, y sobre todo en las consolas, hay una tendencia a simplificar los juegos. Esto no significa hacerlo mas intuitivo para que sea mas fácil de aprender a jugar sino hacerlo mas obvio para que sea mas fácil de ganar.



En la imagen anterior se ven dos cosas que denotan esto. Arriba a la derecha hay un mapa, donde aparecen: en rojo todos los enemigos, en verde todas las personas que tienen algo importante que decir, en amarillo (y titilando) el lugar a donde hay que ir para seguir avanzando en el juego. O sea, uno puede jugar casi exclusivamente mirando el mapa. Lo cual deja a uno pensando,


¿cual es la diferencia entre el Fable y el PacMan?

Por supuesto, los gráficos.

El juego en si no tiene mucha complicación, es imposible quedarse trabado porque haya algo que pensar. La dificultad reside en apretar rápido el botón del mouse una y otra vez. El resto, la historia, el personaje, la reacción de los "civiles" ante tu presencia, la posibilidad de elegir un camino en el cual desarrollar las habilidades, la posibilidad de casarse y tener sexo (si, lo hice), terminan siendo accesorios promocionales para atraer al sector del mercado al que le gusta los juegos de rol.

A comienzos de siglo XXI, donde las placas de video tienen cooler propio y la computadora calefacciona la habitación con su disipación, uno todavía tiene que estar en pleno verano, sudoroso... y encima con la molestia de tener que apretar un botón o combinaciones de teclas como un mono desquiciado... tal como cuando era chico y jugaba al Street Fighter.



1 comentario:

Ezequiel Pozzo dijo...

Por cierto, algo que no mencioné en el momento de escribir el post y recuerdo ahora releyéndolo: Esa imagen del Fable corresponde al punto donde dejé de jugarlo.